Sin Liga, sin Copa, sin equipo, SIN NADA

Johnny Olivares
En medio de un completo desorden, sin ideas, sin fútbol y sin norte, el Junior empató 3-3 ante Jaguares de Chiapas y resultó eliminado en los octavos de final de la Copa Santander Libertadores, anoche en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez.
Juan David Valencia, Luis Páez, de penal, y Carlos Bacca anotaron los goles locales, mientras que Jackson Martínez, en dos oportunidades, y Édgar Andrade concretaron la igualdad para los visitantes.
Junior, que siempre estuvo en ventaja en el marcador, estampó nuevamente su imagen pobre, decepcionante, desesperante, ridícula, patética. Volvió a ser el mismo equipo sin organización ni estructura que hemos visto en toda la era de Óscar Héctor Quintabani como técnico del Junior y sucumbió ante su hinchada que lo acompañó en un buen número, despojándose de la incredulidad que despertaba por su estilo amarrete y sin garbo.
No bastó el respaldo del público. No alcanzó la ayuda que le dio el arquero rival Jorge Villalpando, que cometió dos errores crasos y le ‘regaló’ dos tantos de los tres tantos a los rojiblancos. Tampoco el alivio de no tener que encarar a Jackson en los últimos minutos por una expulsión tras un roce y conato de bronca con Fawcett, que también vio la roja en ese borbollón.
Este Junior ‘peló el cobre’ nuevamente. Salió con nada. Ni en los ocho de Colombia ni en los ocho de América. Una vergüenza total teniendo en cuenta la alta inversión de la directiva al principio de año. No se aprovechó la inmejorable oportunidad de seguir adelante en el torneo continental e imitar al Once Caldas, que sin excusas pelea los primeros puestos en el campeonato local y da de qué hablar en la Copa, mucho más después de su hazaña en Brasil.
El ‘Blanco Blanco’ muestra una identidad, juega a algo, sus jugadores se esfuerzan hasta el último minuto y se soportan sobre un ideario claro. Anoche, con todas las libertades y obsequios de la defensa del cuadro mexicano, a Junior le resultó imposible conseguir la victoria por la fría manera en que arrancó el partido.
Lento, timorato, especulativo, sin sorpresas, esperando el yerro adversario para generar algo, se movió el equipo durante 35 minutos, tiempo en que llegó el gol de Valencia, gracias a una de las cortesías de Villalpando y la energía de Bacca, el único capaz de ofrecer desequilibrio en la ofensiva.
Antes de eso, nada. Un remate de Giovanni Hernández, que sigue muy lejos de su nivel, y pare de contar. Jaguares, que tampoco es que rugiera mucho, aunque a leguas se notaba que le daba mejor trato al balón, consiguió la igualdad en la jugada que se anunció y se previno toda la semana. Centro para Jackson, cabezazo y gol.
Se fueron 1-1 al descanso. A los 5 minutos, Jossymar incitó una falta en el área y penal que Luis Páez transformó en alegría. Junior de nuevo en ventaja solo durante 13 minutos porque de nuevo apareció el imparable Jackson, luego de un rebote de Viera, para abofetear a los dirigidos por Quintabani con el 2-2.
No hubo reacción vehemente. Junior seguía en su marasmo futbolístico, atado de pensamientos y sin claridad para lograr un gol. No tenía argumentos para conquistarlo hasta que se presentó el segundo parpadeo de Villalpando y Bacca, ni lesionado que estuviera, aprovechó la equivocación que produjo algo que pocas veces se da en el fútbol: un cambio de arquero. José Guadalupe Cruz sustituyó a su errático cancerbero que estaba echando por la borda la clasificación.
Restaban pocos minutos. Se presenta el choque entre Fawcett y Jackson. Empujones van y vienen entre los jugadores. Un hincha del Junior sale de la tribuna de norte a agredir a los jugadores, pero ahora debe estar adolorido. Fue a trasquilar y salió trasquilado. Hasta el utilero de Jaguares le pegó antes de que llegara la Policía, lo controlara a él y a otros revoltosos que intentaban invadir la cancha.
Pasó el sofoco. Junior queda sin su lateral izquierdo y Quintabani toma unas decisiones realmente incomprensibles. Con dos cambios en la banca por quemar aún, prefiere poner a Luis Páez como lateral. Se lesiona Jossymar y lo sustituye por José Amaya para pasar a Viáfara de lateral. ¡Plop! ¿Y Otálvaro? ¿Para qué lo dejó en la banca?
En medio del caos apareció el golazo de Édgar Andrade y silenció el estadio por unos minutos. Luego llegaron los insultos para los rojiblancos, especialmente para Quintabani. Junior se quedó sin Liga, sin Copa y, lo que es peor, sin un equipo de verdad.
Razones de la eliminación
1. Junior tuvo todo para liquidar la serie en el primer partido contra Jaguares en México, pero careció de contundencia y ambición para hacerlo. Consiguió un empate, pero el resultado pudo ser mucho mejor allá.
2. Ya en Barranquilla, con su público, no fue capaz de mostrar un desempeño sólido y arrollador ante un rival que tenía virtudes, pero que para nada era invencible. No tuvo argumentos futbolísticos.
3. El planteamiento, las alineaciones y las sustituciones de Óscar Quintabani no fueron las más acertadas. Demasiada improvisación y desorden en sus decisiones. ¿Por qué no puso a Otálvaro cuando se lesionó Jossymar?
Jackson y Fawcett en el cruce de palabras y de manos que generó sus expulsiones y conato de bronca entre sus equipos.
Por Rafael Castillo Vizcaíno